Con motivo del Día Internacional de la Paz, la Alianza Cooperativa Internacional reitera su llamamiento a invertir en la paz, no solo respondiendo ante los conflictos, sino abordando las condiciones económicas y sociales que permiten que estos sucedan.
El Día Internacional de la Paz de este año, que se celebra el 21 de septiembre bajo el lema «Invierte en la paz, para todos, en todas partes y todos los días», llega en un momento en el que los conflictos intensifican su escala y complejidad, mientras las comunidades de todo el mundo sufren violencia, desplazamientos, desigualdad e inseguridad. Las Naciones Unidas desean utilizar la celebración de este año para destacar la labor cotidiana de aquellas personas y comunidades que superan las diferencias, crean confianza y sientan las bases para una paz duradera.
Para el movimiento cooperativo mundial, este llamamiento tiene un profundo eco.
Hace apenas unos días, el 17 de septiembre en Panamá, el movimiento cooperativo adoptó la Declaración de Panamá (Construyendo puentes: contribuciones cooperativas para un mundo en paz), en la que reafirmó su convicción de que «la cooperación es una fuerza poderosa para la paz, la justicia, la democracia, la inclusión, la solidaridad y la prosperidad compartida».
La Declaración presenta una visión extendida de lo que la paz necesita. La paz positiva requiere algo más que poner fin a la violencia. Precisa sociedades en las que las personas puedan vivir con dignidad, justicia, igualdad, seguridad y oportunidades; en las que las diferencias puedan resolverse a través del diálogo y con los mecanismos institucionales adecuados; y en las que las comunidades y las instituciones estén basadas en la confianza y la solidaridad. También implica abordar las causas profundas y las condiciones estructurales que permiten la aparición y la persistencia de conflictos: pobreza, desigualdad, exclusión, marginación, debilidad institucional, falta de participación significativa, violaciones de derechos humanos y presiones medioambientales que amenazan la seguridad y los medios de subsistencia.
Es ahí donde cobra mayor relevancia la idea de una economía de paz.
La Declaración de Panamá aboga por una economía que invierta en vidas y medios de subsistencia dignos, reduzca las desigualdades, amplíe la participación, refuerce la inclusión social y económica, fomente la resiliencia y destine recursos al desarrollo sostenible y no a aquello que motiva el conflicto y sus consecuencias. Reconoce que las cooperativas ya están contribuyendo a asentar estos pilares porque generan medios de vida, amplían la participación económica y la pertenencia, fortalecen las economías locales y construyen comunidades resilientes.
«Dondequiera que haya cooperación, hay una semilla de paz, democracia, inclusión y equidad que debemos cultivar para que crezca y se multiplique en todas las regiones», afirmó Ariel Guarco, presidente de la Alianza Cooperativa Internacional.
Esta no es una contribución teórica. Las cooperativas unen a las personas en torno a intereses económicos compartidos y a la toma democrática de decisiones. Crean espacios en los que se aprende a trabajar superando las diferencias, a compartir responsabilidades y a generar confianza. Permiten mantener los medios de subsistencia y los servicios esenciales durante las crisis, y pueden ayudar a reconstruir economías y comunidades locales en tiempos de recuperación. Por ello, la Declaración de Panamá insta a las cooperativas a integrar la paz positiva en su práctica cotidiana y a colaborar con los gobiernos, las Naciones Unidas, la sociedad civil y todos los agentes que trabajan por la paz antes, durante y después de los conflictos.
La agenda de desarrollo de las Naciones Unidas refuerza este vínculo entre la paz y las economías inclusivas. Bjørg Sandkjær, subsecretaria general de las Naciones Unidas para la Coordinación de Políticas, declaró en Panamá: «Los ODS son un plan de acción compartido para la paz y la prosperidad». Añadió que, para lograr economías más fuertes y resilientes, es esencial que nadie quede atrás y que las personas participen plenamente en la vida económica y social. Su mensaje se hace eco de la proclamación de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2025 como Año Internacional de la Paz y la Confianza, que instaba a fortalecer la paz y la confianza mediante el diálogo, la cooperación y la resolución pacífica de los conflictos.
La Declaración de Panamá traslada ese mensaje a la práctica. Insta a los gobiernos a reconocer a las cooperativas como socias estratégicas para la consolidación de la paz y el desarrollo; a las Naciones Unidas y a las instituciones internacionales y regionales a implicar a las cooperativas en la práctica; y a los socios para el desarrollo, la sociedad civil, el mundo académico y el sector empresarial a colaborar con las cooperativas para expandir las soluciones centradas en las personas. Asimismo, exhorta a los estados a defender el estado de derecho, cumplir con sus obligaciones en virtud de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, y resolver todas las disputas por medios pacíficos.
Para la ACI, invertir en paz significa invertir en las personas, las instituciones y las economías que permiten que existan sociedades pacíficas.
Significa apoyar el trabajo digno y los medios de subsistencia. Significa reducir la desigualdad y la exclusión. Significa crear oportunidades para que la juventud y las mujeres participen y asuman puestos de liderazgo. Significa fortalecer las instituciones democráticas, la resiliencia de las comunidades y la cohesión social. Y significa reconocer que la acción local, desde una cooperativa que ayuda a una comunidad a recuperarse de una crisis hasta millones de personas que participan democráticamente en la vida económica, puede contribuir a la paz mundial.
Ahora es el momento de convertir el compromiso en acción.
Tal y como afirma la Declaración de Panamá: «Desde Panamá, hacemos por tanto un llamamiento a la acción: para abordar las raíces de los conflictos antes de que se conviertan en violencia; construir economías que generen dignidad, oportunidades e inclusión».
En este Día Internacional de la Paz, el movimiento cooperativo renueva su llamamiento: invirtamos en la paz, practiquemos la cooperación y construyamos, conjuntamente, una economía de paz.