Entrevista: Simel Esim sobre el poder de las cooperativas para impulsar la justicia social

20 Feb 2025

En vísperas del Día Mundial de la Justicia Social, hablamos con Simel Esim —directora de la Unidad de Cooperativas y Economía Social y Solidaria (COOP/SSE) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y presidenta del Grupo de Trabajo Interinstitucional de las Naciones Unidas sobre Economía Social y Solidaria— sobre las cooperativas, la justicia social y la conexión entre ambas. 

"Colectivamente, [las] diversas formas de cooperación no solo están fomentando la resiliencia económica, sino que también están contribuyendo significativamente a la justicia social, al empoderamiento comunitario y a la sostenibilidad medioambiental", ha declarado.

P: Cuéntanos brevemente sobre la OIT y la Unidad COOP/SSE.


La OIT se creó en 1919 con un compromiso fundacional de promover la justicia social y proteger los derechos humanos y laborales internacionalmente reconocidos. Consciente del potencial transformador de las cooperativas, en 1920 la OIT creó una Unidad de Cooperativas a ellas dedicada, una de sus áreas más antiguas de especialización técnica. En aquellos tiempos, el primer director de la OIT, Albert Thomas —figura prominente del movimiento cooperativo francés y miembro del Comité Central de la Alianza Cooperativa Internacional— destacó la importancia de la cooperación en el mandato de esta organización. Ya es famosa su declaración:

"El Tratado de Paz requiere que la Oficina Internacional del Trabajo no sólo se ocupe de las condiciones laborales, sino también de las condiciones de los trabajadores. Y es la vía cooperativa la más apreciada en los círculos populares. La Sección de Cooperación no debería limitarse únicamente a cuestiones alimentarias, sino que podría abordar también otros ámbitos como la vivienda, el ocio de los trabajadores, sus desplazamientos laborales, etc. Además, el movimiento cooperativo constituye ya un importante movimiento internacional del que la Oficina debe ocuparse necesariamente en su propio interés."

Esta visionaria declaración ha guiado el compromiso continuo de la OIT de aprovechar el poder de las cooperativas en todo el mundo. A lo largo de las décadas, las cooperativas han ido reforzando su papel como eficaces contribuyentes a la reducción de la pobreza y a unas sociedades más inclusivas, así como a la formalización de las economías informales, facilitando así la recuperación y creando resiliencia.

Hoy en día, la Unidad de Cooperativas y de Economía Social y Solidaria de la OIT sigue promoviendo este vital legado, siendo la única unidad técnica dentro del sistema de las Naciones Unidas dedicada a las políticas y desarrollos cooperativos. Esta Unidad colabora estrechamente con Gobiernos, organizaciones patronales y sindicales, movimientos cooperativos y otros actores de la economía social y solidaria, así como con las Naciones Unidas y organizaciones multilaterales. Potencia este tipo de alianzas para fomentar la coherencia, facilitar marcos jurídicos y políticos favorables, reforzar la investigación, las estadísticas y los servicios de intercambio de conocimientos, y ofrecer programas de capacitación.

P: La OIT lleva más de un siglo dedicándose a promover la justicia social y los derechos humanos y laborales internacionalmente reconocidos. ¿Cómo las cooperativas —y tu trabajo con la ACI— estamos ayudando a conseguir esto? ¿Puedes compartirnos un par de ejemplos de ello, de los que hayas sido testigo en diferentes partes del mundo?
 

Las cooperativas suponen un poderoso mecanismo de promoción de la justicia social porque se basan en los principios de gobernanza democrática, propiedad compartida y apoyo mutuo. Al promover que las y los trabajadores, socios, consumidores y comunidades participen directamente en la toma de decisiones económicas, las cooperativas están contribuyendo a que los beneficios económicos se distribuyan más equitativamente y a situar la inclusión social en el centro del desarrollo. 

Existe un profundo vínculo entre la justicia social y el desarrollo de la protección social universal, entendida como el acceso a una protección integral, adecuada y sostenible durante todo el ciclo de vida, según los estándares de la OIT. Las cooperativas y mutuas pueden apoyar estos esfuerzos de protección social facilitando el acceso a la misma, así como proveedoras de diversos servicios. 

Facilitar el acceso implica labores de sensibilización, incidencia política y asociación colectiva de las y los trabajadores, integrando a la economía informal, para garantizar que puedan acceder a los sistemas nacionales de protección social. En Costa Rica, las cooperativas agrícolas han concluido convenios de seguros colectivos con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Se están encargando de recaudar y transferir las cotizaciones de sus miembros, simplificando así los trámites, reduciendo los costes y facilitando el acceso a la seguridad social en zonas rurales. En Filipinas, las cooperativas están facilitando la afiliación de sus miembros a la agencia nacional de seguros sanitarios (PhilHealth), así como llevando a cabo la recaudación de sus cotizaciones, lo que está ayudando a mejorar los niveles de cobertura. 

Actuar como proveedoras de servicios en ámbitos como la sanidad, la asistencia social y la vivienda, apoyando así los sistemas nacionales de protección social, es otro de los papeles que pueden desempeñar las cooperativas a favor de comunidades y grupos vulnerables específicos de difícil acceso. La Organización Internacional de Cooperativas de Salud estima que unos 100 millones de hogares en todo el mundo están accediendo a la asistencia sanitaria gracias a 3300 cooperativas sanitarias en 76 países. Muchas están integradas como proveedoras en los sistemas nacionales de protección social de la salud. Por ejemplo, la cooperativa Tubusezere de Ruanda está proporcionando prevención, diagnóstico y tratamiento del VIH/SIDA a mujeres, incluyendo a trabajadoras del sexo que no acudían a los servicios sanitarios de sus distritos por miedo a la estigmatización.

P: En 2007, la ONU nombró el 20 de febrero Día Mundial de la Justicia Social. Y este es el Año Internacional de las Cooperativas (AIC). ¿Qué planes tenéis para celebrar ambos eventos?


Este año es de hecho muy relevante, pues efectivamente se celebra tanto el Día Mundial de la Justicia Social como el Segundo Año Internacional de las Cooperativas (AIC2025). En nuestras celebraciones del AIC2025 queremos destacar el papel fundamental de las cooperativas en el fomento de la justicia social y del desarrollo sostenible. Estamos respondiendo a las peticiones de los miembros de la OIT, de las oficinas sobre el terreno y de los socios cooperativos para desarrollar colaborativamente eventos conjuntos, publicaciones y actividades de capacitación. 

Como parte de nuestro plan de trabajo, hemos planificado una serie de webinarios en torno a áreas temáticas que nuestros y nuestras colegas sobre el terreno han solicitado (p. ej., los vínculos entre las cooperativas, las mutuas y la economía social y solidaria en sentido amplio), pero también en las que atesoramos un creciente corpus de trabajo (p. ej., la prestación de servicios de atención sanitaria mediante cooperativas, la formación de cooperativas para asegurar medios de vida en situaciones de desplazamientos forzosos, la formalización de la economía informal a través de la economía cooperativa, social y solidaria).

Vamos también a desarrollar otras iniciativas a lo largo del año, como el lanzamiento de un grupo de trabajo técnico en torno a la valoración de las contribuciones económicas de las cooperativas, en colaboración con el Comité para la Promoción y el Progreso de las Cooperativas (COPAC, siglas en inglés). Por otro lado, se está elaborando una serie de informes nacionales sobre buenas prácticas y lecciones aprendidas para documentar el trabajo de la OIT con cooperativas en contextos de desplazamiento forzoso. 

P: ¿Por qué crees que la ONU ha declarado otro Año Internacional de las Cooperativas? ¿Y cuál está siendo el papel del COPAC al respecto?


La decisión de declarar otro Año Internacional de las Cooperativas refleja un creciente reconocimiento de su poder transformador para afrontar los retos económicos y sociales actuales. En la última década, las cooperativas han demostrado su capacidad para adaptarse a los rápidos cambios tecnológicos, demográficos y medioambientales. Pero siguen hallándose infrarrepresentadas en numerosos marcos políticos globales, pese a su probada capacidad de promover el crecimiento inclusivo y la cohesión social. Se ha vuelto a poner el foco de interés en las cooperativas mediante el AIC2025 a modo de llamamiento a integrar más plenamente los modelos cooperativos en las estrategias de desarrollo nacionales e internacionales.

El COPAC está desempeñando un papel crucial a la hora de garantizar el diálogo multilateral y la cooperación en torno a la promoción y progreso de las cooperativas. Como partenariado de múltiples actores interesados, reúne a la Alianza Cooperativa Internacional y a diversos organismos de las Naciones Unidas como el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU (UN-DESA, siglas en inglés), la FAO, la OIT, el Centro de Comercio Internacional y el Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social (UNRISD, siglas en inglés). El COPAC se está centrando en aprovechar este AIC2025 para garantizar que las cooperativas sean reconocidas como motores esenciales de un progreso económico inclusivo, resiliente y sostenible.

Para ello, el COPAC está promoviendo las cooperativas y sus contribuciones al desarrollo sostenible en plataformas claves de las Naciones Unidas, como en el 63º período de sesiones del Comité de Desarrollo Social, en el 69º período de sesiones del Comité de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, en la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo y en la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social. Todos estos esfuerzos están contribuyendo a destacar la importancia de las cooperativas en la promoción de un desarrollo inclusivo y en la mejora de la situación económica de comunidades marginadas.

P: Desde tu punto de vista, ¿cómo están contribuyendo las cooperativas a construir un mundo mejor?


Las cooperativas construyen un mundo mejor ofreciendo un modelo inclusivo de participación económica. Están empoderando a las personas dándoles voz en la gestión de sus empresas, garantizando así que los beneficios de la actividad económica se compartan equitativamente. Este planteamiento fomenta la cohesión social y ayuda a reducir las desigualdades. Por ejemplo, las cooperativas agrícolas suponen un apoyo para las y los agricultores pues permiten compartir recursos y acceder a mercados más amplios, estabilizando así sus ingresos y apoyando el desarrollo rural. En las zonas urbanas, las cooperativas de consumo garantizan a los miembros de la comunidad el acceso a bienes asequibles y de alta calidad, reinvirtiendo además los beneficios en iniciativas locales. Las cooperativas de trabajo asociado, por su parte, brindan una alternativa sostenible a los modelos de empleo convencionales al dar a los trabajadores la propiedad de la empresa y voz directa en las tomas de decisiones, lo que se traduce en unas condiciones laborales más justas y una mayor seguridad en el empleo. Están surgiendo además nuevas cooperativas en respuesta a los desafíos globales actuales, como las plataformas digitales cooperativas, las cooperativas de energías renovables y las cooperativas de atención sanitaria. Colectivamente, estas diversas formas de cooperación no solo están promoviendo la resiliencia económica, sino que también están contribuyendo significativamente a la justicia social, al empoderamiento de la comunidad y a la sostenibilidad medioambiental.

 

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