Brasil ha dado un importante paso reconociendo la dimensión cultural del cooperativismo. Con la publicación de la ley 15.433/2026, el cooperativismo es ahora reconocido como una manifestación de la cultura nacional, reconociendo así la contribución histórica de las cooperativas al desarrollo social, económico y comunitario de Brasil.
La nueva ley destaca los valores que se encuentran en el centro del modelo cooperativo, como la ayuda mutua, la participación democrática, la responsabilidad compartida y el desarrollo colectivo. También refuerza el papel del estado a la hora de apoyar e incentivar la actividad cooperativa, confirmando lo que los cooperativistas llevan demostrando mucho tiempo en la práctica: la cooperación no es solo un modelo económico, sino que es una expresión cultural viva arraigada en las comunidades.
Este reconocimiento llega en un momento muy apropiado para el movimiento cooperativista mundial. La Alianza Cooperativa Internacional (ACI), a través de su proyecto Patrimonio Cultural Cooperativo (CCH), está trabajando para identificar, salvaguardar y promover el patrimonio material e inmaterial de la cooperación en todo el mundo. Lanzado en 2025 durante la Año Internacional de las Cooperativas de la ONU, la iniciativa CCH de la ACI se inició con una lista inaugural de 32 lugares de patrimonio cooperativo de 25 países, que se presentó a través de un mapa mundial. En 2026 la iniciativa está ampliando su ámbito, incluyendo nuevos lugares y explorando elementos culturales inmateriales que reflejan las ideas, prácticas, tradiciones y sistema de gobernanza cooperativos. La lista del Patrimonio Cultural Cooperativo 2026 se desvelará en Panamá durante la Conferencia Mundial de la ACI, donde las cooperativas tendrán la oportunidad de mostrar cómo su patrimonio contribuye a la paz, al desarrollo sostenible y a la diversidad cultural.
La ley brasileña también conecta con un importante precedente internacional. En 2016 la UNESCO introdujo en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad la “Idea y práctica de organizar intereses comunes en cooperativas”. Este reconocimiento afirmaba que las prácticas cooperativas portaban un valor social y cultural a lo largo de generaciones. La Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO 2003, proporciona un marco legal vinculante internacional para la salvaguarda del patrimonio vivo. Su valor reside no solo en el reconocimiento sino en incentivar a los estados, comunidades e instituciones a que identifiquen, documenten, transmitan y protejan prácticas culturales que sigan vivas en la vida cotidiana de las personas.
Para las cooperativas esto abre una importante senda. Desde los edificios históricos y los museos a las tradiciones locales, las prácticas democráticas y la vida económica basada en la comunidad, el patrimonio cooperativo muestra como la gente se organiza en común para cubrir sus necesidades compartidas. El nuevo reconocimiento de Brasil da impulso a este esfuerzo mundial liderado por el Grupo de Trabajo Mundial, apoyado por un secretariado conjunto que incluye a OCB, NCDC (India) y la Oficina Global de la ACI, y que refuerza el argumento de hacer más visibles a las cooperativas dentro de las agendas de política cultural, desarrollo sostenible y patrimonio.