Según Humanitarian Action (que forma parte de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas), a principios de 2026 más de 239 millones de personas necesitaban con urgencia ayuda humanitaria y protección en medio de los conflictos enquistados que, en este momento, son más numerosos, más violentos contra la población civil y más prolongados que en cualquier momento desde la Segunda Guerra Mundial. «El conflicto es la principal causa de muerte, desplazamiento y hambre», señala.
Desde hace mucho tiempo, se ha reconocido a las cooperativas como la antítesis del conflicto y no es una coincidencia que tanto el tema de #CoopsDay2026 como el de la Conferencia Mundial de la Alianza Cooperativa Internacional y Cooperativas de las Américas en Panamá de este año se centren en la paz.
Antes de estos eventos, la ACI y COPAC han publicado un nuevo artículo sobre los ODS de la serie que iniciaron con motivo del Año Internacional de las Cooperativas, dedicado este mes al Objetivo de Desarrollo Sostenible 16 que pretende promover sociedades pacíficas e inclusivas para lograr un desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para toda la población y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.
El informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2025 de la ONU, The Sustainable Development Goals Report 2025 ofrece una imagen pesimista –pero importante– de la situación mundial en materia de paz, justicia e inclusión. Su mensaje principal es que aunque se han logrado avances, estos son desiguales, frágiles y demasiado lentos para cumplir la Agenda 2030.
«Este momento exige una mayor comprensión de lo que realmente implica la “paz”», se indica en este documento.
«Según Johan Galtung, fundador de los estudios sobre la paz, la paz no es solo la ausencia de violencia –o que él denomina “paz negativa” –, sino también la presencia de justicia, inclusión, cooperación e igualdad, o “paz positiva”».
«Estos son los cimientos sociales, económicos e institucionales en los que se basa la estabilidad a largo plazo», se añade en el documento. En el informe se incluyen distintos ejemplos de todo el mundo, como las cooperativas de Ruanda, que han servido de plataformas para la reconciliación y para lograr una gobernanza transparente y la protección de los derechos humanos; o la cooperativa Molochna Rika en Ucrania, que ha salido adelante a pesar de los múltiples desafíos a los que ha debido enfrentarse (desde la fluctuación de los mercados hasta la desestabilización provocada por la guerra).
El modelo cooperativo ha estado asociado históricamente con el desarrollo pacífico. Las cooperativas se basan en valores de autoayuda, democracia, igualdad, equidad y solidaridad y fomentan la idea de que es posible progresar mediante la acción colectiva y pacífica.
Este papel en la construcción de la paz se ha ido definiendo progresivamente en el movimiento global, desde el Congreso de la ACI celebrado en Hamburgo en 1984, a las posteriores reflexiones sobre los valores cooperativos en Estocolmo en 1988 y en Tokio en 1992 y, por último, la Declaración sobre la Paz Positiva de la ACI en Kigali en 2019, que reconoce que las cooperativas contribuyen no solo a la ausencia de conflictos, sino también a la presencia de justicia, inclusión y confianza, pilares fundamentales de una sociedad pacífica y resiliente.
Al reforzar la solidaridad, ampliar la participación y abordar las desigualdades estructurales, las cooperativas contribuyen de manera tangible a reducir todas las formas de violencia, ampliar el acceso a la justicia, promover la transparencia y la integridad, reforzar las instituciones eficaces y transparentes en la rendición de cuentas, y garantizar una toma de decisiones más inclusiva y representativa. Con estas acciones, ayudan a conseguir que el ODS 16 se convierta en una realidad, y promueven sociedades más pacíficas, justas e inclusivas.
Los artículos están disponibles a continuación (en inglés, francés y español ) para su descarga.